Si buscas rutas con niños en la Montaña Palentina, empieza por estas tres. Son sendas señalizadas del Parque Natural Montaña Palentina, con cifras oficiales del parque, y la Junta de Castilla y León las presenta como recorridos para familias. Las tres salen de pueblos del municipio de Cervera de Pisuerga, así que puedes hacer dos en un mismo fin de semana sin mover el alojamiento.
Las tres rutas, de un vistazo
- Senda del Bosque Fósil: 3 km circulares, 120 m de desnivel, 1 hora. Sale de Verdeña.
- Senda del Gigante del Valle Estrecho: 4,4 km de ida y vuelta, 113 m de desnivel, algo más de 1 hora. Sale de la carretera de los pantanos, pasado Santibáñez de Resoba.
- Senda del Roblón de Estalaya: 4,6 km circulares, 125 m de desnivel, 1 hora y media. Sale de un aparcamiento cerca de Estalaya.
La ficha oficial de las tres las recomienda en cualquier época del año. Aun así, en invierno mira la previsión antes de salir: son rutas de montaña.
Senda del Bosque Fósil: la más corta
Es la que mejor funciona con niños pequeños. Sales del aparcamiento de la entrada de Verdeña, cruzas el pueblo, bajas unas escaleras y un pasadizo y tomas una pista que se mete en un robledal. El objetivo es una pared de arenisca que apareció al abrir una mina de carbón a cielo abierto: en la roca se ven las marcas de tocones y raíces de un bosque costero de hace más de 300 millones de años. Se observa desde un mirador con paneles, así que no hay que trepar a ningún sitio.
Por el camino pasas por tres miradores: Peña Celada, el del Bosque y el de La Pernía. Por las escaleras del principio, deja el carrito en el coche y lleva mochila portabebés.
Senda del Gigante del Valle Estrecho: una leyenda para subir
El folleto del parque la plantea justo para iniciar a los más jóvenes en la montaña, y la leyenda ayuda. El único tramo de subida se hace en los primeros veinte minutos; después es un paseo casi llano por praderas a unos 1.400 m, con ganado según la época. Llegas al mirador de Peñalbilla, rodeas Peña Negra y terminas en el mirador de Caldacio, desde donde se ve Peña Redonda: ahí, dicen, duerme el gigante después de que su hija lo durmiera con un brebaje para escaparse. Sus lágrimas serían la Fuente Deshondonada.
La vuelta es por el mismo camino, con el Espigüete de frente. El aparcamiento está señalizado en el kilómetro 15,5 de la carretera de los pantanos, a la izquierda si vienes desde Cervera.
Senda del Roblón de Estalaya: el árbol más viejo
Sales de Cervera por la carretera de Potes, cruzas el embalse de La Requejada, pasas Vañes y giras a la derecha: a unos dos kilómetros está el aparcamiento. La senda cruza la cola del embalse, sube por un vallejo y entra en un bosque de hayas y robles hasta el Roblón, un roble albar de 17 m de altura y 10,6 m de perímetro al que se le calculan más de 500 años. Lo alcanzó un rayo y estuvo marcado para talarlo, pero nunca lo cortaron. Está catalogado como árbol notable de Castilla y León.
¿Y la Tejeda de Tosande?
Es la ruta más conocida de la zona, pero no es para niños pequeños: son 10,5 km, unas 3 horas y media y dificultad media, con un tramo de subida con escalones dentro del hayedo. Si tus hijos ya caminan bien, guárdala para otra visita; tienes todo lo necesario en nuestra guía de la Senda de la Tejeda de Tosande.
Dónde dormir y comer
Para estas tres rutas, Cervera es la base lógica. Si vais en grupo o con varias familias, Casa Las Vacas está en la propia villa: se alquila entera, tiene cuna gratuita, columpios, barbacoa y piscina cubierta climatizada solo para huéspedes. Algo más arriba, en el valle de Castillería, está la Casa Rural San Felices, para hasta 10 personas.
Para comer después de la ruta, en Cervera tienes el Restaurante Taxus, en el camping Fuentes Carrionas, con terraza cubierta y climatizada y carta de brasa, y el Restaurante Peñalabra, con cocina de la misma familia desde 1932 y menú del día.
Y si el tiempo no acompaña, en Cervera está la Casa del Parque, con una exposición permanente dedicada al oso pardo.